Publicado Por: Puerto Plata En Línea 03 enero 2013


Por años, el colmado ha sido el rey de las compras diarias de la mayoría de los dominicanos, pero ese liderazgo parece desvanecerse con el ímpetu las grandes cadenas de supermercados. La competencia cada vez se endurece y los pequeños y medianos comerciantes de provisiones tienen menos opciones de supervivencia. Aún así existen medidas que prometen ser el respiro oportuno para aquellos que se ahogan por la competencia.
Además de sus efectos sobre los colmados, la expansión de los supermercados grandes se traduce en menores precios para los consumidores, mejoría de las condiciones físicas de venta, creación de empleos y demás estímulos que ejercen las inversiones sobre el resto de la economía.  
“Sin lugar a dudas que la inauguración de estos grandes supermercados en las cabeceras de provincias tiene un impacto fuerte en el sector mayorista y detallista de provisiones”, asegura Ricardo Rosario, presidente de la Federación Nacional de Comerciantes y Empresarios (Fenacerd).
Rosario explica que los mayoristas enfrentan con mayor ímpetu los embates de la competencia de los supermercados, los cuales pierden su cuota de mercado. Aún así sus ventas se encuentran saludables. Generalmente son almacenes que se ubican en mercados y venden comestibles al por mayor y detalle. 
Rosario considera que todavía estos sectores de mayoristas operan con cierto éxito en lugares como los mercados, porque hay gente que aún conserva la costumbre de comprar en ellos. Además los minoristas que venden allí compran en el mismo lugar. 
“Pero cada vez es menor la cantidad de personas que hacen sus compras en almacenes y mercados, por eso en las ventas al detalle ha habido una diversificación y los colmados de provisiones han tenido que emigrar al área de colmadones y otros han tenido que establecer los denominados drink-bar que se centran exclusivamente en la venta de bebidas”, agrega.
Rosario recalca que existe un abismo entre los costos operacionales de los colmados y las grandes cadenas de supermercados, ya que estos últimos aprovechan las ventajas de las compras en grandes volúmenes y así obtienen beneficios.
Alternativas
En medio de las reglas de una economía de mercado, la competencia entre un supermercado grande y un colmado pequeño parece escenificar la batalla entre el gato y el ratón. Sin embargo, existen herramientas que brindan a los pequeños comerciantes algunos espacios a los que sus robustos competidores no pueden acceder.

Y es que gracias a elementos como el crédito, la venta muy al detalle o el servicio a domicilio son algunas de las armas con las que los colmaderos sortean los embates de la competencia. Además, la proximidad y la relacción interpersonal son elementos importantes.
La proliferación de supermercados en todo el país señala un cambio en los hábitos de consumo de la población. El número de personas “bancarizadas” va en aumento y con él la manera en que la gente compra. Es por ello que muchos deciden dejar de lado el uso de efectivo y pagar con dinero plástico, síntoma de una clase media en aumento. 
El colmado ha constituido el salvavidas de los bolsillos de una población que ha sufrido de altos índices de pobreza, sin la capacidad de comprar sus artículos de consumo básicos para una semana o al menos para pocos días. Además, este tipo de tienda de comestibles ha sido perfectamente compatible con los altos niveles de informalidad de la mayoría de las economías familiares, carentes de una fuente fija de ingresos. 
Es decir, que las propias necesidades sociales han sido las incubadoras idóneas para el nacimiento de esta peculiar tienda que ha recibido su nombre por poseer anaqueles colmados o atestados de mercancías que van desde los comestibles básicos hasta productos de limpieza e higiene personal.
Testimonios
Pablo García, propietario de un colmado en Puerto Plata, no puede ocultar su preocupación por la competencia que le suponen los supermercados cercanos a su negocio. A pesar de que su colmado Papo no sobrepasa los cinco años de antigüedad, ya teme por su supervivencia inmediata. Es por ello que no duda en reducir sus ganancias lo más que puede y se aprieta el cinturón para los días que vienen. 

Cristian Franco, administrador del colmado San Antonio, en Baní, comenta que muchos de sus clientes habituales son atraídos por las ofertas especiales de los supermercados, pero continúan visitando su establecimiento gracias a la posibilidad de adquirir productos muy al detalle. “La gente visita los supermercados, pero no acude para comprar cosas sencillas”, declara.
Cambio
Los comerciantes detallistas reorientan su visión de negocio hasta convertirse en lo que se conoce como el “colmadón”, un tipo de comercio cuyas ventas se centran en las bebidas alcohólicas y en llenar las necesidades de entretenimiento para adultos de los segmentos de menos ingresos de la sociedad.

En principio, esta transición se produce gracias al atractivo margen de ganancias que ofrecen las bebidas alcohólicas frente a los alimentos.
Pero, a medida que ha transcurrido el tiempo, esta transformación de colmado a colmadón es una opción que los comerciantes han adoptado para subsistir. Estadísticas del sector comercial arrojan que en el país existen cerca de 12,000 colmadones.
Por más de 20 años los colmadones han sido un espacio especial para muchos habitantes de zonas urbanas, ya que este lugar, además de satisfacer sus necesidades de consumo, es su sitio ideal para compartir con amistades durante los momentos de ocio. De esta forma, muchas personas lo asumen como su “rinconcito” social.
Sin embargo, la transición conlleva costos en los que hay que incurrir, ya que se debe adecuar el establecimiento en aras de que resulte atractivo para los clientes. 
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DE COLMADO A “COLMADÓN”

El cambio de colmado a colmadón implica gastos de remodelación y decoración, así como la compra de equipos de música.

Los que trabajan en esta modalidad de comercio afirman que resulta más factible que el colmado, debido a que las ganancias son mayores.
José Luís Pimentel, dependiente de un colmadón de la capital, dice que este es el principal atractivo para iniciar el negocio.
Recomienda que a la hora de abrir un colmadón se identifique un sitio donde concurra una importante cantidad de personas.
Por tal razón afirma que el establecimiento en que trabaja cuenta con un éxito marcado.
La oferta de los colmadones puede ser muy variada, hasta el punto de que no se circunscribe únicamente a las bebidas. Muchos ofrecen diferentes opciones de comida rápida, juegos de azar, variadas alternativas de entretenimiento y un ambiente propicio para compartir.
Además cobra auge una nueva modalidad de expendio de bebidas alcohólicas: los llamados “drinks”. Este es un tipo de negocio que se dirige a un público de un estrato social un poco más elevado y se centra exclusivamente en la venta de tragos.
Fuente: Listín Diario

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